Esta respuesta involucra el control del equilibrio estructural y tensión muscular, los ligamentos y el hueso - los elementos físicos que protegen al cuerpo de amenazas potenciales. El sistema nervioso central comprende el cerebro y la medula espinal. La naturaleza ha envuelto esta “computadora maestra” en una membrana protectora de tres capas a la cual nos referimos de una manera colectiva como las meninges. Es como un globo sellado, y esta llena liquido cefalorraquídeo, liquido que actúa no solo como una almohadilla para absorber golpes en el cerebro y la médula espinal cuando nos movemos, sino también provee de nutrientes al sistema nervioso, resultando en energía electrolítica. Para proteger al sistema nervioso central, la naturaleza ha envuelto los nervios suaves en un cráneo con hueso duro, espina y cóccix.
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El cráneo está compuesto de 29 huesos que se mueven o articulan entre sí durante la respiración. La espina esta compuesta de 24 huesos apilados uno arriba del otro para proteger la delicada médula espinal que es como un gran cable llevando toda la información del cerebro al cuerpo y de regreso. En la base de la columna esta el sacro, compuesto de cinco huesos fusionados.
Las meninges están ligadas a la parte interior del cráneo y a la parte interna de las tres vértebras superiores del cuello. De ahí que las meninges básicamente están flotando libremente hasta la parte baja de la columna hasta que se adhieren al sacro y al cóccix en la parte baja de la columna.
Cuando un animal esta en su posición normal de descanso, la acción de respirar causa movimiento en los huesos del cráneo, las tres vértebras superiores el sacro y el cóccix. Las meninges que están unidas a las estructuras antes mencionadas, subsecuentemente jalan o tiran conforme se mueven los huesos. Esta acción de apretar causa que el líquido cefalorraquídeo circule o bombee dentro de las meninges. A esta bomba se le llama bomba respiratoria cráneo-sacra y es la forma en que la naturaleza mantiene los fluidos moviéndose por todas partes alimentando al sistema nervioso central.
Cuando un animal se prepara para una batalla entra en una modalidad de defensa o de armado. No puede permitir al cerebro y a la médula espinal mecerse de un lado a otro dentro del cráneo y columna durante una pelea, ya que esto podría dañar o golpear a los nervios delicados y suaves. Como un medio de asegurar al sistema, el animal automáticamente aprieta la mandíbula y avienta la cola al aire.
Cuando la mandíbula esta apretada, todos los huesos están trabados entre sí, lo que no les permite moverse. Al mismo tiempo, dentro del cráneo, las meninges se aprietan y anclan al cerebro para que no pueda dar empujones y sufrir una herida. En el otro extremo de la columna, la tensión en el cóccix causa que las meninges jalen a la médula espinal tensándola dentro de la columna, limitando así el movimiento y daño a esas estructuras. Esta es la manera en que la naturaleza defiende las estructuras mas importantes del cuerpo y asegura el fuerte contra un ataque.
Cuando la batalla ha terminado o un predador ha sido evadido, un animal en el medio silvestre se calma muy rápido. Los reflejos de su columna, la tensión, la respiración y el metabolismo regresan a lo normal. El jadeo, los gritos, rugidos, llantos y carreras son, incidentalmente, algunas de las formas primarias en que los animales, incluyendoa los humanos, reajustan su sistema nervioso y salen de la modalidad de defensa. Es por ello que los padres deben permitir a sus hijos que lloren unos minutos después de caerse o lastimarse, o que corran y griten para quemar el exceso de adrenalina. Es interesante, creo que es por esto que los ejercicios de respiración en los regimenes de salud tales como el pranayama en el yoga ayudan tanto; las respiraciones profundas ayudan a bombear el líquido cefalorraquídeo y reajustan las estructuras de la columna y cráneo, y en subsecuencia restauran el fluido de energía optimo.
Para los humanos, estas situaciones de defensa pelear/huir ocurren cuando están saliendo del canal del nacimiento, como los niños cuando juegan y caen, como adultos cuando participan en algún deporte o cuando nos vemos involucrados en un accidente de auto, etc. Pero la gente en la actualidad también entran en la modalidad de defensa en otros momentos: al beber demasiado café o alcohol, al trabajar largas horas en situaciones estresantes o simplemente no se ejercitan o respiran adecuadamente. Con mayor frecuencia, el punto crucial es cuando estos interruptores naturales de reajuste no están siendo activados y la gente se está quedando atorada en posturas y estados defensivos.
En mi practica estoy viendo más y más pacientes con los sistemas de defensa desorganizados, y estos conllevan toda clase de dolores de cabeza, mandíbula, cuello, espalda, cadera, pierna y brazo. Tienen dificultad de mantener su cabeza en alto, tienen tensiones severas de músculo, espasmos y calambres – todo dado a que su cuerpo se mantiene cerrado en una modalidad de defensa semi-permanente o permanente.